En las costas del océano pacífico comenzaron a surgir burbujas que fueron trazando un aro de color blanco. Poco después aparecieron dos moles oscuras en las claras aguas del redondel. Eran dos ballenas jorobadas que emergían. Aquellos dos cetáceos actuaban en equipo para acorralar y consumir grandes cantidades de kril (crustáceos pequeños parecidos a los camarones). Estos mamíferos de 40 toneladas se zambullían bajo este kril y nadaban en un círculo pequeño, al tiempo que liberaban el aire por sus espiráculos (orificios de respiración). Con esta ingeniosa maniobra formaban una red de burbujas en torno a sus presas. Luego ascendían verticalmente por en medio de la red y se daban el gran banquete con ellas.
Dirigiéndonos a las llanuras de África, ahí vemos que impalas y babuinos suelen trabajar juntos: con el agudo olfato del impala y la excelente vista del simio, difícilmente se acercará algún depredador sin ser detectado.
Otra sociedad similar es la que han creado los avestruces, que gozan de una magnífica vista, y las cebras, dotadas de un fino oído.
Los anteriores, no son más que algunos de los innumerables ejemplos de cooperación en los ecosistemas. Ciertamente, observamos el apoyo mutuo en todos los niveles: desde la vida microscópica hasta la humana, y entre especies semejantes o totalmente diferentes.
Entre nosotros mismos podemos ver como se lleva a cabo la cooperación. En el aparato digestivo, hallamos un ejercito de útiles bacterias que fomentan nuestro bienestar al destruir a peligrosos invasores, facilitan la digestión y colaboran en la producción de vitaminas esenciales (Compuestos orgánicos, que el cuerpo no puede producir por si sólo). A cambio, nosotros, los anfitriones proporcionamos a estas bacterias alimentos y un medio donde desarrollarse.
En el reino animal existen alianzas semejantes, particularmente entre los rumiantes, es decir, las criaturas que, como las vacas, venados y ovejas, vuelven a masticar la comida ingerida.
En resúmen encontramos auténticos ecosistemas de bacterias, hongos y protozoos. Gracias a la fermentación, estos microorganismos descomponen la celulosa que es la parte leñosa de las plantas y la transforman en nutrientes.
Y como estos ejemplos, existen muchas “asociaciones” entre la naturaleza.
FUENTE: DEPARTAMENTO EDUCATIVO |